El 26 de agosto de 2026, una inundación repentina de gran magnitud afectó al distrito de Rasuwa, en Nepal, cerca de la frontera con China, provocando una de las emergencias más graves registradas recientemente en esa zona montañosa. Según la información presentada en el artículo, el desastre dejó al menos 95 personas fallecidas y un número importante de desaparecidos. La emergencia también ocasionó graves daños a viviendas, carreteras, puentes y otras infraestructuras, mientras los equipos de rescate continúan trabajando para encontrar a las personas que permanecen desaparecidas.
Entre los desaparecidos se encuentran 85 miembros de organismos de seguridad de Nepal: 44 integrantes del Ejército, 28 policías y 13 miembros de la Policía Armada. Además, permanecen incomunicadas unas 60 personas relacionadas con proyectos hidroeléctricos, junto con 391 turistas extranjeros y 93 ciudadanos nepaleses. La situación se ha complicado porque la inundación destruyó o dañó importantes vías de comunicación. En total, resultaron afectados 19 puentes transitables y aproximadamente 40 kilómetros de carreteras, dificultando el acceso de los equipos de emergencia a las comunidades afectadas.
Posible origen de la inundación
La causa exacta del desastre todavía no ha sido confirmada oficialmente. Sin embargo, las primeras investigaciones de la Autoridad Nacional de Gestión y Reducción del Riesgo de Desastres de Nepal, apoyadas en imágenes satelitales de Planet Labs, apuntan a que un deslizamiento de material glaciar ocurrido en la zona fronteriza entre Nepal y China pudo haber provocado una enorme cantidad de agua y escombros que llegó al río Lhende.
El deslizamiento habría ocurrido aproximadamente 20 kilómetros al noreste del puesto fronterizo de Rasuwagadhi. Posteriormente, el flujo de agua y materiales avanzó hacia la localidad de Timure y terminó llegando al río Trishuli, uno de los principales ríos de Nepal y cuyo origen se encuentra en la región del Tíbet.
Otra de las hipótesis que están siendo investigadas es que un terremoto de magnitud 4,4, registrado en el Tíbet, pudiera haber contribuido al movimiento del material glaciar. El sismo habría ocurrido a las 8:37 de la mañana, aproximadamente 47 kilómetros al norte de Gosainkunda. Sin embargo, las autoridades de Nepal y China todavía no han establecido una relación directa entre el terremoto y la inundación, por lo que esta posibilidad continúa siendo solamente una hipótesis.
Una zona que ya había sufrido un desastre similar
La tragedia actual recuerda un episodio ocurrido en julio del año anterior, cuando un lago formado sobre un glaciar en las montañas de China se desbordó aproximadamente 35 kilómetros río arriba de Rasuwagadhi.
En aquella ocasión, el agua descendió por los ríos Lhende Khola y Bhotekoshi, atravesó la frontera y afectó comunidades e infraestructura a lo largo de un tramo de entre 80 y 100 kilómetros río abajo. Ese desastre provocó la muerte de al menos 11 personas, entre habitantes de la zona y trabajadores de distintos proyectos.
La repetición de este tipo de fenómenos demuestra la alta vulnerabilidad de las comunidades de esta región montañosa. La presencia de glaciares, fuertes pendientes, deslizamientos y ríos hace que estas poblaciones estén especialmente expuestas a inundaciones repentinas y otros fenómenos naturales.
Nepal declara tres zonas en crisis
Debido a la gravedad de la situación, las autoridades de Nepal declararon los distritos de Rasuwa, Nuwakot y Dhading como zonas en crisis. Esta decisión busca facilitar la movilización de recursos y acelerar la atención de las personas afectadas.
Los equipos de emergencia trabajan principalmente en la búsqueda de desaparecidos, la evaluación de los daños y la recuperación de las comunicaciones. Sin embargo, las carreteras y puentes destruidos hacen que las operaciones sean especialmente difíciles. Además, todavía no se ha terminado de identificar a las 95 personas fallecidas, por lo que las cifras podrían cambiar a medida que avancen las labores de rescate.
Ayuda internacional
La magnitud de la tragedia provocó también una respuesta internacional. El primer ministro de India, Narendra Modi, se comunicó con el primer ministro nepalí, Balendra Shah, para ofrecer ayuda inmediata. India prepara aeronaves militares C-17 y C-130, que podrían transportar maquinaria pesada, medicamentos y personal especializado en rescate, dependiendo de las necesidades que determine el Gobierno de Nepal.
Por su parte, China también ordenó la movilización de recursos para apoyar las operaciones de rescate y reubicación de las personas afectadas. El presidente chino, Xi Jinping, y el primer ministro Li Qiang dispusieron medidas para reforzar las labores de emergencia y prevenir nuevos desastres. El viceprimer ministro chino Zhang Guoqing fue encargado de coordinar los esfuerzos en la zona afectada, con apoyo de recursos procedentes del Tíbet.
Estados Unidos también expresó su disposición para colaborar con las labores de rescate y recuperación.
Además, el Banco Mundial informó que podría movilizar hasta 25.000 millones de rupias nepalesas para asistencia de emergencia. Todavía no se había definido si esos recursos serían entregados mediante préstamos, subvenciones u otros mecanismos de ayuda.
Continúan las labores de rescate
Mientras los gobiernos y organizaciones internacionales coordinan la ayuda, las autoridades nepalíes concentran sus esfuerzos en encontrar a las personas desaparecidas, restablecer las comunicaciones y atender a las comunidades afectadas.
Uno de los principales problemas es la dificultad para acceder a las zonas golpeadas por la inundación debido a la destrucción de carreteras y puentes. Por eso, las operaciones de rescate requieren una importante coordinación entre los organismos de seguridad, los equipos de emergencia y las autoridades locales.
En conclusión, el desastre ocurrido en la frontera entre Nepal y China es una emergencia de gran magnitud, con decenas de muertos, cientos de personas desaparecidas o incomunicadas y graves daños a la infraestructura. Aunque las primeras investigaciones apuntan a un deslizamiento de material glaciar como posible origen de la inundación, todavía no se conoce con certeza qué desencadenó el fenómeno. El posible papel del terremoto de magnitud 4,4 continúa bajo investigación.
La tragedia también pone de manifiesto los riesgos que enfrentan las poblaciones de las zonas montañosas del Himalaya, donde el deshielo, los glaciares, los deslizamientos y las inundaciones repentinas pueden provocar emergencias de gran rapidez y difíciles de predecir. Mientras continúan las labores de búsqueda, Nepal recibe ofrecimientos de ayuda de varios países y organismos internacionales para afrontar las consecuencias del desastre.
