El Deportes Tolima vivió una pesadilla en el estadio Manuel Murillo Toro. Lo que parecía ser un cierre tranquilo de la fase de “todos contra todos” de la Liga BetPlay 2025, terminó en una dolorosa derrota 1-2 frente a un modesto Águilas Doradas. La caída, más allá del resultado, dejó en evidencia las profundas dudas sobre el nivel futbolístico del conjunto pijao, que no logró concretar su favoritismo ni aprovechar la oportunidad de ser cabeza de grupo en los cuadrangulares.
Los errores defensivos fueron el punto más crítico. El primer tiempo llegó con una jugada que dejó mal parada a toda la zaga local, permitiendo a Yoni González zambullirse en el área y rematar sin oposición. Aunque el Tolima reaccionó y Gonzalo Lencina empató desde los doce pasos tras una falta sobre Alex Castro, la alegría fue efímera.
El segundo gol de Águilas fue un verdadero mazazo. El portero uruguayo Neto Volpi (erróneamente registrado como Fiermarín en otras fuentes) cometió un error infantil al dejar un rebote servido, que Dylan Lozano no desperdició. Fue el 1-2 definitivo, en un partido que dejó al Tolima sin el “punto invisible” y, más grave aún, sin respuestas claras dentro del campo.
La reacción del técnico Rescalvo fue tardía. Cambios sin efecto, un juego sin profundidad y un equipo desconectado fueron el común denominador. La hinchada, entre la decepción y la preocupación, pide explicaciones y exige un cambio radical para los cuadrangulares.
Si el Tolima aspira a llegar a la final, debe hacerlo no solo con números, sino con juego convincente. Porque hoy, la ilusión parece haberse quedado en el camerino.
Esta derrota deja en evidencia que no basta con las estadísticas o los nombres sobre el papel. El Deportes Tolima necesita reconstruir urgentemente su identidad futbolística si quiere aspirar al título. La falta de contundencia en ataque, los errores defensivos reiterativos y la tibieza en la toma de decisiones desde el banquillo son señales de alerta que no pueden ignorarse en una fase definitiva como los cuadrangulares. El talento individual existe, pero sin cohesión táctica y actitud competitiva, el camino a la final se vuelve incierto. La afición merece respuestas en la cancha, y el equipo está en deuda.

