Hakimi llega al partido de su vida con la bandera de todo un continente sobre sus hombros
Achraf Hakimi no es solo el capitán de Marruecos en este Mundial 2026, es el símbolo de una generación que creció viendo el cuarto puesto de Qatar 2022 y que hoy tiene la oportunidad de superarlo. El lateral derecho del PSG llega al Gillette Stadium en el mejor momento de su carrera internacional: cinco partidos sin recibir un gol en su banda, con llegadas constantes al área rival que han generado peligro en cada partido y con el liderazgo de quien sabe que el equipo lo mira cuando las cosas se complican. En los dieciseisavos ante Países Bajos fue su figura la que mantuvo la calma en la tanda de penales, animando a sus compañeros antes de que la clasificación quedara sellada.
Lo que hace este partido aún más especial para Hakimi es que jugará ante su club, el PSG, representado por Mbappé, su excompañero y amigo con quien compartió vestuario en París durante años. Los dos se conocen a la perfección, saben sus movimientos, sus trucos y sus debilidades, lo que convierte el duelo individual entre ambos en uno de los más fascinantes del torneo. Hakimi nació en Madrid de padres marroquíes, se formó en el Real Madrid y construyó su carrera en los mejores clubes de Europa, pero cuando se pone la camiseta de Marruecos se convierte en algo diferente: el hijo pródigo que carga con el sueño de millones de personas que ven en él la prueba de que África puede llegar a lo más alto del fútbol mundial.
