El huracán Melissa tocó tierra en la isla de Jamaica como categoría 5. Sus vientos máximos sostenidos al momento del impacto se estiman en 185 mph (≈298 km/h). Su presión central mínima al momento del impacto fue de 892 mb (milibares), lo que la liga en los récords más bajos para huracanes que han hecho impacto en el Atlántico. En Jamaica, se reportó que unas zonas vieron hasta el 90 % de sus techos destruidos, y el 77 % de la isla quedó sin electricidad tras el paso del huracán. Además, Melissa generó graves daños en otras islas del Caribe como Haití y Cuba, con lluvias torrenciales, inundaciones y aludes.