Inglaterra no puede fallar ante Panamá en un partido que se le presenta como trampa perfecta

Los Tres Leones llegan al MetLife Stadium mañana sabiendo que una derrota o un empate podrían convertirse en uno de los mayores escándalos del fútbol inglés en años. Tuchel ha tenido problemas para encontrar el equilibrio entre un equipo que goleó a Croacia con autoridad pero que no pudo romper la defensa de Ghana en 90 minutos de intentos fallidos. Las dudas sobre Saka, la forma de Bellingham y la capacidad del equipo para rendir bajo presión siguen siendo los temas que dominan la conversación en los medios ingleses, que esperan un triunfo cómodo pero temen lo peor.

Panamá representa exactamente el tipo de rival que más le incomoda a Inglaterra: un bloque bajo, compacto, físico y con jugadores que no tienen nada que perder. Los canaleros han demostrado en este Mundial que son capaces de frustrar a cualquier rival durante largos períodos, y con la eliminación ya consumada pueden salir a jugar libres de presión y con el recuerdo del 6-1 de 2018 como motivación extra. Harry Kane necesita aparecer con el liderato del grupo en juego, y si Inglaterra no encuentra el gol rápido mañana en Nueva Jersey, los fantasmas del fútbol inglés podrían volver a aparecer antes de tiempo.