La insuficiencia venosa crónica es una enfermedad frecuente que afecta el funcionamiento de las venas y dificulta el retorno de la sangre desde las piernas hacia el corazón. Aunque suele ser subestimada y relacionada únicamente con la aparición de várices, puede afectar la calidad de vida y generar complicaciones si no recibe atención adecuada.

Entre sus principales síntomas se encuentran la sensación de pesadez en las piernas, dolor, calambres, hormigueo e hinchazón, especialmente al finalizar el día. Factores como la edad, los antecedentes familiares, el embarazo, el sedentarismo y permanecer durante largos periodos sentado o de pie pueden aumentar el riesgo.

Especialistas de la Universidad Veracruzana destacan la importancia de reconocer los primeros signos y buscar valoración médica para evitar que la enfermedad avance. La actividad física regular, elevar las piernas, mantener una adecuada hidratación de la piel y utilizar calzado cómodo forman parte de las medidas que pueden contribuir al cuidado de las extremidades.

La insuficiencia venosa crónica no tiene una cura definitiva, pero puede controlarse mediante un manejo adecuado y cambios en los hábitos cotidianos. La detección temprana permite reducir sus efectos y favorecer una mejor calidad de vida.