En Chile, cientos de personas continúan ocupando camas hospitalarias pese a haber recibido el alta médica, debido principalmente a la falta de redes familiares, comunitarias o institucionales que permitan garantizar su cuidado fuera de los centros asistenciales.
La situación fue expuesta durante una presentación ante la Comisión de Salud del Senado y pone en evidencia un problema que va más allá de la disponibilidad de camas hospitalarias. Se trata de pacientes cuya condición médica se encuentra estabilizada, pero que mantienen necesidades de acompañamiento, supervisión y cuidados para poder continuar su vida fuera del hospital.
De acuerdo con datos de la División de Gestión de la Red Asistencial correspondientes a 2024, se registraron 886 casos activos de este tipo a nivel nacional. De ellos, 798 permanecían en establecimientos hospitalarios y otros 88 ocupaban camas del sistema privado. Además, el 71 % de los casos correspondía a personas de 60 años o más.
Especialistas advierten que esta realidad refleja las dificultades que enfrenta Chile para responder al envejecimiento de su población y fortalecer las redes de apoyo para las personas en situación de dependencia. La ausencia de estos mecanismos puede prolongar innecesariamente las estadías hospitalarias y afectar tanto a los pacientes como a la capacidad de atención del sistema de salud.
Ante este escenario, se plantea la necesidad de fortalecer las políticas públicas de cuidado y articular esfuerzos entre el Estado, las familias y las comunidades. El objetivo es garantizar que las personas, especialmente los adultos mayores, puedan recibir atención y acompañamiento adecuados una vez que ya no requieren hospitalización.
