La ciudad de Santa Marta avanza hacia una solución estructural a su histórica crisis de abastecimiento de agua potable con la construcción de dos plantas desalinizadoras, un proyecto estratégico del Gobierno Nacional que representa una inversión de $786.000 millones de pesos. Este plan, anunciado en el marco de la Cumbre CELAC-UE 2025 y de la Comisión Preparatoria del Quinto Centenario de Santa Marta, busca garantizar el acceso permanente al agua en el año en que la ciudad celebrará sus 500 años de fundación.
El Gobierno declaró oficialmente la obra como un proyecto estratégico de la Nación, integrando a varias entidades públicas y ministerios. El Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes informó que la decisión se tomó en la séptima sesión de la Comisión Preparatoria del plan “Santa Marta 500 años”, que coordina iniciativas de infraestructura, sostenibilidad y cultura para conmemorar el aniversario de la ciudad.
El presidente Gustavo Petro, a través de su cuenta de X (antes Twitter), destacó que la desalinizadora de Santa Marta es una prioridad de su gobierno y afirmó que este tipo de proyectos deben replicarse en los municipios costeros de La Guajira, donde las comunidades enfrentan una crisis crónica de agua potable. Petro señaló que la desalinización es una alternativa viable frente al cambio climático y la escasez hídrica que golpea a la región Caribe.
Detalles técnicos y financieros del proyecto
El plan contempla dos plantas desalinizadoras:
- La primera, con una capacidad de 51.840 m³ diarios (600 litros por segundo), se construirá en el predio de Pozos Colorados, al sur de la ciudad.
- La segunda, más pequeña, producirá 2.000 m³ diarios (23 litros por segundo) y estará ubicada en Taganga, zona turística y pesquera con alta vulnerabilidad hídrica.
La inversión estatal total supera los $786.000 millones, destinados a la compra, instalación y operación de las plantas. Además, se inscribe dentro del Plan Integral de Agua y Saneamiento de Santa Marta, que prevé recursos adicionales por $1,2 billones para la mejora del acueducto, el alcantarillado y la formulación del Plan Maestro de Acueducto y Saneamiento Básico.
La ministra de Vivienda, Helga Rivas, aseguró que los predios y sistemas operativos están listos para iniciar la construcción y que se ha avanzado en la coordinación interinstitucional para garantizar el inicio de las obras. Por su parte, Amelia Pérez Parra, presidenta de la Sociedad de Activos Especiales (SAE), hizo un llamado a la ciudadanía samaria a mantener una vigilancia activa sobre el proceso y a exigir el cumplimiento de los compromisos: “Ustedes tienen muchos mecanismos para lograr que los proyectos se concreten y sean una realidad”, enfatizó.
Importancia e impacto del proyecto
El Gobierno considera que estas plantas representan una solución definitiva al problema de agua que ha afectado durante décadas a Santa Marta, exacerbado por sequías, expansión urbana desordenada, deficiencias de infraestructura y la dependencia de fuentes hídricas naturales cada vez más inestables.
Con la incorporación de tecnología de desalinización del agua de mar, se espera reducir la dependencia de las lluvias y asegurar una fuente constante, sostenible y resiliente para los hogares, el turismo y la industria. “Era necesario mirar hacia el mar para garantizar una fuente adicional y más estable de agua para Santa Marta”, señaló el comunicado oficial del Ministerio de las Culturas.
El éxito del proyecto dependerá, según los ministerios involucrados, de tres factores clave:
- La vigilancia ciudadana, que garantice el uso transparente de los recursos y el cumplimiento de los cronogramas.
- La continuidad técnica y administrativa, para asegurar que las obras no se detengan con los cambios de gobierno.
- La articulación entre la Nación, el Distrito, la academia y la comunidad, destacando el rol de la Universidad del Magdalena, que actuará como interventora del Plan Maestro de Acueducto.
La ministra Helga Rivas subrayó que proyectos de esta magnitud “tienen varias fases y requieren un trabajo coordinado entre múltiples entidades para que se conviertan en realidad”.
Una apuesta estratégica para el futuro
En el contexto de la cooperación internacional CELAC-UE, el proyecto se inscribe en una agenda de desarrollo sostenible y adaptación al cambio climático. Además de resolver una deuda histórica con los habitantes de Santa Marta, las desalinizadoras simbolizan el compromiso del Gobierno colombiano con una transición hídrica y ambiental más justa, en la que el acceso al agua se asuma como un derecho fundamental y no como un privilegio.
Así, en vísperas de su aniversario 500, Santa Marta se prepara para enfrentar el futuro con una infraestructura que no solo abastecerá a su población, sino que marcará un precedente para otras ciudades costeras que buscan asegurar su soberanía hídrica frente a los desafíos ambientales del siglo XXI.
