La pubertad precoz central, que ocurre cuando los cambios propios de la pubertad comienzan antes de los 8 años en las niñas y de los 9 en los niños, podría estar relacionada con un mayor riesgo de desarrollar algunos trastornos de salud mental durante la infancia y la adolescencia.
Un estudio publicado en JAMA Network Open analizó a 1.094 menores diagnosticados con pubertad precoz central. El 91,3 % de los participantes eran mujeres y algunos fueron seguidos durante hasta diez años después del diagnóstico. Los investigadores identificaron una mayor presencia de trastornos como ansiedad, depresión, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), trastorno negativista desafiante, problemas de conducta y autolesiones, además de trastornos relacionados con el consumo de sustancias.
Los resultados mostraron que los menores con pubertad precoz central presentaron un riesgo 1,45 veces mayor de desarrollar trastornos de ansiedad, 1,53 veces mayor de presentar TDAH y 1,73 veces mayor de desarrollar depresión, en comparación con los grupos utilizados para el análisis.
Los investigadores plantean que los cambios físicos y sociales que aparecen demasiado pronto pueden generar angustia y dificultades para afrontar una etapa que normalmente ocurre a una edad posterior. Además, las modificaciones hormonales podrían influir en la maduración cerebral y en determinados patrones de actividad cerebral.
Los especialistas destacan la importancia de vigilar el bienestar emocional de los menores que presentan pubertad precoz. Detectar oportunamente cambios en el comportamiento, síntomas de ansiedad o depresión y otras señales de alerta puede facilitar una evaluación adecuada y el acompañamiento necesario durante esta etapa del desarrollo.
