Ya está en marcha el XXXV Encuentro Nacional de Campamentos Juveniles. Colombia vuelve a encontrarse jugando, aprendiendo y ayudando. Más de 800 jóvenes, entre los 13 y los 28 años, provenientes de los diferentes departamentos del país, llegaron al Ecohotel Lusitania, para participar en esta edición, que tiene como lema “Salsa en el corazón y aventura para el alma”.
Durante cinco días, las delegaciones harán de la recreación una herramienta de formación e integración. No solo levantarán un campamento. Movilizarán una red juvenil que fortalece liderazgos y pone sus conocimientos al servicio de las comunidades.
Los campistas desarrollarán actividades recreativas dirigidas a la población afectada por el reciente terremoto y brindarán apoyo en 58 albergues y zonas de acopio del Valle del Cauca, Caldas, Risaralda y Quindío. Esta acción solidaria será uno de los componentes centrales de la programación que también incluye talleres de liderazgo, inclusión, crecimiento personal, conciencia ambiental, prevención y salud; además de técnicas campamentiles, muestras culturales y gastronómicas, y los ascensos propios del proceso de formación campista.
En 2026, Campamentos Juveniles registra más de 11.000 beneficiarios en todo el país. En esta edición, para la que el ministerio realizó una inversión de $2.300 millones, la participación de Vaupés, Guainía, Vichada, Sucre, Putumayo y Guaviare amplía el alcance territorial del programa: algunos de estos departamentos participan por primera vez y otros regresan después de varios años de ausencia.
Desde La Guajira, Nariño, Amazonas y todos los rincones de Colombia llegan jóvenes que quizá no se conocían, pero que desde hoy compartirán el mismo suelo del Valle del Cauca y una misma misión: aprender del otro, cuidar el territorio y ponerse al servicio de una comunidad que necesita solidaridad, compañía y esperanza. En Pradera se levantarán más de 1.000 historias de jóvenes que creen que Colombia puede transformarse jugando, sirviendo y construyendo con los demás.
