Messi amplía su leyenda ante Egipto y se aleja cada vez más del resto en la historia de los Mundiales

El gol del empate ante Egipto en el minuto 80 fue mucho más que un tanto decisivo en una remontada épica: fue el número 21 de Lionel Messi en Copas del Mundo, ampliando aún más el récord histórico que ya nadie podrá alcanzarle en vida. Con ese tanto se convirtió además en el único jugador de la historia en marcar en siete partidos de octavos de final o más en diferentes Mundiales, una estadística que refleja mejor que cualquier otra la consistencia sobrehumana de un futbolista que lleva dos décadas rindiendo al máximo nivel cuando el torneo más grande del mundo lo necesita. Mbappé, su perseguidor más cercano, se quedó con 19 y la distancia entre ambos creció con cada partido que pasa.

Lo que hace aún más extraordinario el récord de Messi es el contexto en que se produjo el último gol: Argentina perdía 2-0, Messi llevaba casi 70 minutos sin tocar el balón con criterio, y en el momento en que el equipo más lo necesitaba apareció con una gambeta que recordó al mejor Messi de su carrera y una definición que enmudeció al estadio. A sus 39 años, en su séptimo Mundial y con el bicampeonato como único objetivo, Messi sigue escribiendo una historia que el fútbol nunca podrá repetir. Los números ya son inalcanzables, pero lo que hace único a este momento es que detrás de cada récord hay un gol que importó de verdad, en un partido que importó de verdad, para un equipo que lo necesitaba de verdad.