Brasil inicia una nueva Copa del Mundo con la presión de siempre: volver a conquistar el título y recuperar el protagonismo perdido durante más de dos décadas. Sin embargo, la gran duda gira en torno a Neymar, quien continúa recuperándose de una lesión muscular y no estará disponible para el debut de la selección.

A sus 34 años, el delantero sigue siendo una de las figuras más influyentes del fútbol brasileño. Aunque fue incluido en la convocatoria para el Mundial, su estado físico mantiene en vilo al cuerpo técnico y a los aficionados, que esperan verlo regresar a las canchas durante el torneo.

Ante esta situación, el seleccionador Carlo Ancelotti ha trabajado en una propuesta que no dependa exclusivamente de Neymar. La responsabilidad ofensiva recae ahora en jugadores como Vinícius Júnior, Raphinha y otros futbolistas llamados a liderar la renovación de la Canarinha.

Brasil llega al campeonato con una mezcla de experiencia y juventud, consciente de que necesita encontrar nuevas figuras capaces de marcar la diferencia. Después de 24 años sin levantar la Copa del Mundo, el equipo busca recuperar su identidad ganadora y demostrar que puede competir al máximo nivel incluso sin su máxima estrella en plenitud física.

El desafío para la selección brasileña será transformar la incertidumbre por la ausencia de Neymar en una oportunidad para consolidar un proyecto colecti