La infusión, utilizada tradicionalmente como remedio para ayudar a conciliar el sueño, no cuenta con evidencia sólida que demuestre beneficios en bebés y niños y puede representar riesgos, especialmente durante los primeros meses de vida.
La manzanilla ha sido utilizada durante generaciones como una alternativa natural para calmar a los niños antes de dormir. Sin embargo, especialistas en pediatría y organismos sanitarios han advertido que esta práctica no debe considerarse un tratamiento para los problemas de sueño infantil.
Uno de los principales riesgos señalados está relacionado con los bebés menores de seis meses. La administración de infusiones puede desplazar la leche materna o la fórmula, reduciendo el consumo de nutrientes fundamentales para su crecimiento y desarrollo. Por esta razón, las recomendaciones internacionales respaldan la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y desaconsejan ofrecer otros líquidos.
Otro aspecto que genera preocupación son las posibles reacciones alérgicas. La manzanilla pertenece a la familia de las Asteraceae, que incluye plantas como las margaritas, los crisantemos y la ambrosía. En personas sensibles, su consumo puede provocar reacciones que, en casos graves, pueden llegar a la anafilaxia.
Además, los productos herbales pueden presentar diferencias en su composición y estar expuestos a contaminantes si no cuentan con controles adecuados. Por ello, los especialistas recomiendan evitar la automedicación con preparados de plantas y consultar al pediatra antes de suministrarlos a los niños.
En cuanto a su capacidad para mejorar el sueño, la evidencia disponible tampoco respalda que la manzanilla funcione como un somnífero. Las instituciones de referencia señalan que no existen ensayos clínicos sólidos que demuestren que esta planta mejore de manera significativa el sueño de bebés o niños.
Para favorecer el descanso infantil, los especialistas recomiendan priorizar hábitos como mantener horarios regulares, establecer rutinas tranquilas antes de dormir y disponer de un ambiente adecuado y seguro para el descanso.
En los bebés, especialmente durante los primeros meses, cualquier dificultad persistente para dormir debe ser evaluada por un profesional de la salud. La condición de producto natural no significa que una infusión sea automáticamente segura para los niños.
