La Unión Europea acordó este martes 22 de septiembre de 2026 mantener durante otros tres años las sanciones individuales relacionadas con la guerra de Rusia contra Ucrania, pero retiró de la lista a dos de los empresarios rusos más conocidos que habían sido sancionados desde 2022: Alisher Usmanov y Mijaíl Fridman.

La decisión fue alcanzada después de semanas de negociaciones entre los Estados miembros y estuvo marcada especialmente por las posiciones de Francia y Luxemburgo, que defendieron respectivamente la salida de Usmanov y Fridman de la lista europea.

El acuerdo permitió mantener las restricciones contra aproximadamente 3.000 personas, empresas y entidades, pero modificó de manera significativa el mecanismo de renovación. Hasta ahora, estas sanciones individuales se revisaban normalmente cada seis meses; el nuevo acuerdo extiende su vigencia por 36 meses, hasta septiembre de 2029.

La decisión también puso de manifiesto las diferencias existentes dentro de la Unión Europea sobre la utilización de las sanciones como instrumento de presión frente a Rusia y sobre el margen que deben tener los Estados miembros para defender sus propios intereses diplomáticos y jurídicos.

¿Quiénes son los dos empresarios retirados de la lista?

Los dos nombres que quedaron fuera del régimen europeo son Alisher Usmanov y Mijaíl Fridman, dos multimillonarios que fueron incluidos en las sanciones de la UE después de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en febrero de 2022.

Alisher Usmanov

Usmanov, nacido en Uzbekistán y con nacionalidad rusa, construyó una enorme fortuna principalmente a través de inversiones en los sectores de la minería, los metales, las telecomunicaciones y otros negocios.

La Unión Europea lo incluyó en su régimen de sanciones en 2022. En documentos jurídicos de la UE, las autoridades justificaron entonces su inclusión señalando, entre otros elementos, sus vínculos con sectores empresariales rusos y su supuesta relación con las políticas del Gobierno ruso. La documentación europea también mencionaba su control sobre el periódico Kommersant y acusaba al empresario de respaldar políticas del Gobierno ruso relacionadas con Ucrania.

Usmanov ha cuestionado las sanciones mediante acciones legales en Europa y ha rechazado diferentes caracterizaciones sobre sus vínculos con el Kremlin. En 2022, por ejemplo, presentó una solicitud ante el Tribunal General de la Unión Europea para obtener medidas provisionales contra las restricciones, aunque aquella petición fue desestimada.

La retirada de su nombre significa que, a nivel del régimen de sanciones de la UE del que acaba de ser excluido, dejan de aplicarse las restricciones asociadas a su inclusión en esa lista, como el congelamiento de activos y la prohibición de viajar dentro del territorio de la Unión.

Mijaíl Fridman

Mijaíl Fridman es un empresario nacido en la entonces Unión Soviética y uno de los fundadores del grupo de inversión LetterOne. También fue una de las figuras empresariales asociadas históricamente con Alfa Group.

Fridman fue incluido en las sanciones europeas después de la invasión rusa de Ucrania. Su caso, además, había generado un importante conflicto jurídico con Luxemburgo.

El empresario inició un procedimiento de arbitraje contra el Gran Ducado y reclama una indemnización multimillonaria relacionada con las consecuencias de las sanciones y el congelamiento de sus activos. Las estimaciones difundidas por medios internacionales sitúan su reclamación en torno a 16.000 millones de dólares, aunque las cifras pueden variar según la conversión y la formulación jurídica utilizada.

En 2024, además, el Tribunal General de la Unión Europea anuló determinadas medidas restrictivas anteriores contra Fridman, aunque aquella decisión judicial correspondía a periodos concretos y no significaba automáticamente su eliminación definitiva de todas las listas de sanciones posteriores.

¿Qué papel desempeñó Francia en la salida de Usmanov?

Uno de los elementos más controvertidos de las negociaciones fue la posición adoptada por Francia respecto a Usmanov.

París comenzó a defender durante septiembre la eliminación del empresario de la lista europea. El Gobierno francés explicó públicamente que su postura estaba relacionada con consideraciones de seguridad nacional, pero no ofreció inicialmente todos los detalles de las conversaciones diplomáticas que estaban detrás de la decisión.

Medios internacionales, entre ellos Reuters, Financial Times y AFP, informaron de que la cuestión estaba relacionada con negociaciones entre Francia y Azerbaiyán, país que mantenía detenidos a ciudadanos franceses.

Según fuentes diplomáticas citadas por Reuters, la presión de Azerbaiyán habría influido en la posición francesa respecto de Usmanov. Esta conexión ha sido presentada como una hipótesis diplomática basada en fuentes conocedoras de las negociaciones, no como una explicación oficialmente detallada por el Gobierno francés.

Financial Times informó además que la cuestión estaba relacionada con un posible acuerdo para obtener la liberación de ciudadanos franceses detenidos en Azerbaiyán. La información sobre esos contactos diplomáticos ha sido uno de los puntos que más controversia generó entre los Estados miembros.

Por ello, conviene distinguir entre lo que Francia declaró oficialmente —que actuaba por razones de seguridad nacional— y las informaciones diplomáticas publicadas por medios internacionales, que vinculan la decisión con negociaciones relacionadas con ciudadanos franceses detenidos en Azerbaiyán.

¿Y por qué Luxemburgo pidió retirar a Fridman?

La situación de Mijaíl Fridman tuvo un componente diferente.

Luxemburgo había solicitado que Fridman también fuera retirado de la lista europea. El empresario mantiene un litigio de gran magnitud contra el país por las consecuencias económicas de las sanciones y el congelamiento de sus activos.

Según Reuters, el Gobierno luxemburgués terminó reclamando para Fridman un tratamiento similar al concedido a Usmanov, lo que convirtió la retirada de ambos empresarios en parte de un mismo acuerdo para poder renovar el régimen de sanciones.

La información publicada por Le Monde señala que Luxemburgo llevaba años intentando resolver el conflicto relacionado con Fridman y que el empresario reclama aproximadamente 16.000 millones de dólares en el procedimiento de arbitraje.

Así, mientras que el caso de Usmanov quedó vinculado principalmente a las consideraciones diplomáticas y de seguridad alegadas por Francia, el de Fridman estuvo estrechamente relacionado con la disputa jurídica y económica entre el empresario y Luxemburgo.

Un acuerdo que mantiene las sanciones contra unas 3.000 personas

La retirada de los dos empresarios no supone el fin de las sanciones individuales de la Unión Europea contra ciudadanos y entidades relacionados con Rusia.

Por el contrario, el acuerdo alcanzado en Bruselas mantiene las restricciones contra aproximadamente 3.000 personas, empresas y organizaciones incluidas en el régimen europeo relacionado con la integridad territorial, soberanía e independencia de Ucrania.

Entre las medidas utilizadas por la UE se encuentran el congelamiento de activos, las restricciones de viaje y la prohibición para que ciudadanos y empresas europeas pongan fondos o recursos económicos a disposición de las personas incluidas en las listas.

La Unión Europea ha ampliado considerablemente sus sanciones contra Rusia desde febrero de 2022 y continúa aplicando diferentes paquetes de medidas contra sectores económicos, entidades financieras, empresas, personas y actividades consideradas vinculadas con la guerra contra Ucrania. El Consejo de la UE, por ejemplo, aprobó en junio de 2026 nuevas medidas dirigidas contra los ingresos energéticos rusos, el complejo militar-industrial y otras actividades.

La principal novedad: las sanciones durarán tres años

Uno de los aspectos más importantes del acuerdo no está relacionado directamente con Usmanov o Fridman, sino con la duración del régimen de sanciones.

Anteriormente, las sanciones individuales debían renovarse aproximadamente cada seis meses. Eso obligaba a los 27 Estados miembros a alcanzar periódicamente un nuevo acuerdo, y cualquier Gobierno podía bloquear la renovación debido al requisito de unanimidad.

El nuevo pacto establece una extensión de 36 meses, hasta septiembre de 2029. La presidencia irlandesa del Consejo de la UE describió el acuerdo como un compromiso difícil y destacó que la nueva duración busca aportar mayor estabilidad y previsibilidad al sistema de sanciones.

La modificación también reduce la frecuencia con la que los Gobiernos europeos tendrán que volver a negociar la permanencia de miles de nombres en las listas.

La unanimidad estuvo a punto de bloquear el acuerdo

El proceso estuvo cerca de terminar sin un acuerdo debido a las diferencias entre los Estados miembros.

Las sanciones de la UE requieren unanimidad de los países miembros para ser renovadas. Por eso, las posiciones de Francia, Luxemburgo y otros gobiernos podían afectar directamente a la continuidad del régimen.

Letonia se convirtió en uno de los últimos países en oponerse al compromiso que incluía la salida de Usmanov y Fridman. Finalmente, según Reuters, Riga optó por abstenerse, lo que permitió que el acuerdo pudiera avanzar.

El primer ministro letón, Andris Kulbergs, indicó que su país estudiaría la posibilidad de adoptar medidas nacionales contra los dos empresarios. También señaló que Francia había aceptado iniciar conversaciones con Letonia sobre cooperación en materia de defensa y participación en una iniciativa francesa relacionada con la disuasión nuclear.

Ucrania cuestionó duramente la decisión

La retirada de Usmanov y Fridman provocó una reacción negativa del Gobierno ucraniano.

El ministro de Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, calificó la decisión de «vergonzosa e injustificable» y pidió a los países europeos que consideraran aplicar restricciones nacionales contra ambos empresarios.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, también cuestionó públicamente la decisión, aunque destacó al mismo tiempo la disposición de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a continuar trabajando para incorporar nuevos nombres al régimen de sanciones.

Estas declaraciones reflejan una preocupación de Kyiv sobre el impacto que la retirada de determinados empresarios puede tener sobre la estrategia de presión económica contra Rusia.

¿Qué cambia para Usmanov y Fridman?

La consecuencia inmediata es que ambos dejan de estar sujetos, en el ámbito de esta lista de sanciones de la UE, a las medidas restrictivas que derivaban de su inclusión.

Esto es especialmente relevante porque las sanciones podían afectar a:

  • Congelamiento de activos dentro de la jurisdicción europea.
  • Restricciones para viajar por países de la Unión Europea.
  • Prohibiciones para que personas y empresas europeas pusieran fondos o recursos económicos a su disposición.

Al ser retirados de la lista, esas restricciones específicas dejan de aplicarse bajo ese régimen europeo.

Sin embargo, esto no significa que todas las posibles restricciones legales existentes en cualquier país hayan desaparecido automáticamente. Las sanciones de otros gobiernos, procedimientos judiciales, litigios privados y otras medidas pueden tener bases jurídicas independientes.

Un precedente que abre un debate dentro de la Unión Europea

El acuerdo también abre un debate sobre cómo deben funcionar las sanciones europeas cuando los intereses nacionales de un Estado miembro entran en conflicto con una política común.

Por una parte, el acuerdo permitió que la UE evitara la expiración de las sanciones contra miles de personas y entidades y, además, estableció un periodo de renovación mucho más largo.

Por otra, varios gobiernos han cuestionado que intereses diplomáticos o jurídicos nacionales puedan terminar influyendo en la composición de una lista de sancionados que fue creada como parte de la respuesta colectiva europea a la invasión rusa de Ucrania.

La controversia es especialmente significativa porque las sanciones de la Unión Europea necesitan el respaldo de todos los Estados miembros. Esto significa que las negociaciones entre los Gobiernos nacionales pueden adquirir una importancia considerable cada vez que llega el momento de renovarlas.

Un cambio importante, pero no un levantamiento general de sanciones contra Rusia

La decisión del 22 de septiembre debe entenderse dentro de ese contexto.

La UE no levantó las sanciones contra Rusia en general. Tampoco eliminó de sus listas a miles de personas y empresas sancionadas desde 2022.

Lo que ocurrió fue mucho más específico: la Unión Europea acordó mantener durante tres años el régimen de sanciones individuales contra aproximadamente 3.000 personas y entidades, mientras retiró de esa lista concreta a Alisher Usmanov y Mijaíl Fridman.

El cambio se produjo después de una compleja negociación en la que Francia defendió la salida de Usmanov y Luxemburgo la de Fridman.

La decisión, por tanto, combina dos movimientos simultáneos: una ampliación temporal de la estabilidad del régimen de sanciones y la eliminación de dos nombres de alto perfil.

El caso también demuestra hasta qué punto la política exterior de la Unión Europea depende de acuerdos entre sus 27 Estados miembros. Mientras la mayoría de las sanciones contra Rusia continúan vigentes, las negociaciones de septiembre de 2026 dejaron expuestas las diferencias entre algunos gobiernos sobre la manera de mantenerlas y sobre las excepciones que pueden aceptarse en circunstancias diplomáticas, jurídicas o de seguridad nacional.