París, Francia. La regulación de velocidad en las carreteras secundarias francesas continúa marcada por una medida que entró en vigor el 1 de julio de 2018: el límite máximo de 80 km/h para las carreteras de doble sentido que no cuentan con una separación física central entre los sentidos de circulación. La medida fue establecida mediante el Decreto n.º 2018-487 y sustituyó, para ese tipo de vías, el límite general anterior de 90 km/h.

Sin embargo, el panorama actual es más complejo de lo que puede sugerir una afirmación sobre una supuesta «extensión» de la prohibición. Desde 2020, las autoridades departamentales francesas tienen la posibilidad de elevar a 90 km/h el límite en determinadas carreteras de su competencia, siempre que se cumplan las condiciones establecidas por la legislación. Por ello, actualmente pueden encontrarse carreteras secundarias con límites de 80 y 90 km/h dependiendo del departamento y del tramo concreto.

¿Qué establece realmente la norma de los 80 km/h?

La regulación nacional se aplica principalmente a las carreteras situadas fuera de zonas urbanizadas que tienen doble sentido de circulación y una calzada sin separador central.

En otras palabras, se trata de vías en las que los vehículos que circulan en sentidos opuestos comparten la misma calzada y no existe una barrera física, mediana u otra infraestructura que los separe.

El Decreto n.º 2018-487, publicado el 15 de junio de 2018, estableció la reducción de 90 a 80 km/h y comenzó a aplicarse el 1 de julio de ese mismo año. La propia normativa contempla una excepción para determinados tramos que disponen de al menos dos carriles destinados al mismo sentido de circulación, donde el límite puede mantenerse en 90 km/h.

La decisión estuvo vinculada a la política francesa de seguridad vial, especialmente a la intención de reducir la gravedad y frecuencia de los accidentes en carreteras de doble sentido, donde las colisiones frontales representan un riesgo particularmente importante.

¿Por qué Francia redujo el límite de 90 a 80 km/h?

La reducción formó parte de una política nacional de seguridad vial impulsada en 2018. El Gobierno francés argumentó que disminuir la velocidad media podía reducir tanto la probabilidad de sufrir un accidente como sus consecuencias cuando este se produce.

La agencia francesa de seguridad vial explica que la decisión se apoyó en estudios sobre los efectos de la velocidad en la accidentalidad. Entre los aspectos considerados se encuentran el tiempo disponible para reaccionar, la distancia necesaria para detener un vehículo y la gravedad de los impactos.

La velocidad tiene además un efecto directo sobre la energía involucrada en una colisión. Por esa razón, una diferencia aparentemente pequeña en la velocidad puede tener consecuencias relevantes cuando ocurre un accidente, especialmente en carreteras donde los vehículos circulan en sentidos contrarios sin una barrera física entre ellos.

Una medida que generó debate en Francia

Desde su implementación, el límite de 80 km/h ha generado un importante debate político y social en Francia.

Uno de los principales argumentos a favor de la reducción ha sido la seguridad vial. La evaluación oficial publicada por el Observatorio Nacional Interministerial de Seguridad Vial (ONISR) analizó los efectos de la medida sobre las carreteras afectadas. Según la evaluación presentada por las autoridades francesas en 2020, durante los primeros 20 meses de aplicación se estimaron 349 vidas salvadas en las carreteras correspondientes al ámbito de la medida.

No obstante, la cuestión también ha sido discutida por autoridades locales, asociaciones y usuarios de las carreteras, especialmente en zonas rurales. Entre los argumentos planteados se encuentran el impacto sobre los tiempos de desplazamiento y la percepción de que determinadas carreteras pueden presentar características suficientemente seguras para admitir velocidades superiores.

Esta discusión llevó posteriormente a introducir mayor margen de decisión para las autoridades locales.

¿Se puede circular a 90 km/h en algunas carreteras secundarias?

Sí. Este punto es fundamental para entender la situación actual.

La legislación francesa permite que determinadas autoridades departamentales establezcan 90 km/h en algunas carreteras de doble sentido sin separación central que se encuentran bajo su responsabilidad. La posibilidad fue introducida mediante la legislación relacionada con la organización de la movilidad y comenzó a aplicarse a partir de 2020.

Esto significa que no todas las carreteras secundarias francesas tienen actualmente exactamente el mismo límite.

Algunos departamentos han decidido mantener el límite de 80 km/h, mientras que otros han elevado a 90 km/h el límite en determinados tramos de su red. También existen departamentos donde conviven ambas velocidades.

La situación puede variar incluso entre carreteras de departamentos vecinos, por lo que los conductores deben prestar atención a la señalización instalada en cada tramo.

El mapa de velocidades se ha vuelto más heterogéneo

La posibilidad de modificar determinados límites ha provocado que la regulación francesa sea menos uniforme que en 2018.

Según información publicada en 2026, más de la mitad de los departamentos franceses habían aprobado el regreso del límite de 90 km/h en al menos parte de sus carreteras secundarias, aunque la proporción de vías modificadas varía considerablemente entre territorios.

En febrero de 2026, por ejemplo, el departamento de Eure se convirtió en otro territorio que aprobó cambios hacia los 90 km/h en determinadas carreteras. En ese momento se contabilizaban 52 departamentos que habían decidido, en alguna medida, revertir el límite de 80 km/h en parte de sus redes, aunque no todos habían aplicado todavía los cambios sobre el terreno.

Por tanto, hablar de una única velocidad aplicable a todas las carreteras secundarias francesas puede llevar a confusión.

También existen cambios en sentido contrario

La evolución de la normativa no ha sido exclusivamente hacia velocidades superiores.

En 2026 también se han producido casos en los que carreteras que habían tenido límites de 90 km/h han vuelto a estar sujetas a 80 km/h.

En Normandía, por ejemplo, determinadas decisiones judiciales y administrativas han provocado cambios en carreteras departamentales de Orne y Calvados. A partir del 15 de junio de 2026, se anunció el retorno a 80 km/h en determinadas vías que habían estado señalizadas a 90 km/h. El cambio afectó a cerca de 2.500 kilómetros de carreteras entre ambos departamentos.

Esto demuestra que el panorama francés no puede resumirse simplemente como una ampliación permanente de la velocidad o como una eliminación general del límite de 80 km/h.

¿Qué ocurre actualmente con la reducción de velocidad vial?

A fecha de septiembre de 2026, el límite de 80 km/h sigue formando parte del marco nacional francés para las carreteras de doble sentido sin separación central fuera de las zonas urbanizadas.

La norma nacional continúa vigente y el Decreto n.º 2018-487 permanece en vigor.

Al mismo tiempo, las autoridades locales cuentan con competencias que permiten establecer 90 km/h en determinados tramos, por lo que la velocidad permitida depende también de las decisiones tomadas para cada red vial.

El propio Observatorio Nacional Interministerial de Seguridad Vial mantiene entre sus recursos oficiales la documentación específica sobre la limitación de 80 km/h en carreteras fuera de zonas urbanizadas sin separación central, lo que confirma que la medida continúa formando parte del marco de seguridad vial francés.

La importancia de la señalización

Para los conductores, una de las principales consecuencias de este sistema es la necesidad de prestar especial atención a las señales de tránsito.

Una carretera secundaria puede tener características similares a otra situada en un departamento diferente y, sin embargo, presentar un límite distinto. Por ello, el conductor no debería asumir automáticamente que todas las vías similares tienen el mismo límite.

La señalización instalada en cada tramo es la referencia fundamental para conocer la velocidad máxima autorizada.

Además, las autoridades francesas han reconocido que la alternancia entre límites de 80 y 90 km/h puede generar dificultades de comprensión para los conductores, especialmente cuando los cambios de velocidad se producen en distancias relativamente cortas.

Seguridad vial frente a tiempos de desplazamiento

El debate sobre los 80 km/h refleja una discusión más amplia sobre cómo equilibrar la seguridad vial con la movilidad.

Reducir la velocidad puede aumentar ligeramente el tiempo necesario para recorrer un determinado trayecto, pero las autoridades francesas han defendido la medida por sus posibles efectos sobre la reducción de accidentes y la gravedad de las lesiones.

Por otro lado, la posibilidad de que los departamentos establezcan 90 km/h permite adaptar determinados límites a las características de sus carreteras, aunque esas decisiones también han sido objeto de evaluaciones y controversias locales.

El ONISR ha estudiado precisamente los efectos de los cambios de 80 a 90 km/h en determinados departamentos, teniendo en cuenta indicadores de accidentalidad y las características de las redes afectadas.

Una regulación que continúa evolucionando

La política francesa de velocidad ha pasado, en pocos años, de un sistema nacional más uniforme a otro en el que existe una combinación de reglas nacionales y decisiones departamentales.

La reducción de 90 a 80 km/h de 2018 sigue siendo el punto de partida del sistema para las carreteras de doble sentido sin separación central. Posteriormente, la posibilidad de recuperar los 90 km/h en determinados tramos introdujo diferencias entre territorios.

Por eso, la afirmación de que el Ministerio de Transportes de Francia simplemente «extendió la prohibición de circular a más de 80 km/h» no describe con precisión la situación francesa en septiembre de 2026. Lo que existe es un límite nacional de referencia de 80 km/h para determinadas carreteras, acompañado de excepciones y decisiones departamentales que permiten 90 km/h en algunos tramos.

En definitiva, Francia mantiene la reducción de velocidad vial a 80 km/h como regla de referencia para las carreteras de doble sentido sin separación central, pero el mapa actual de límites es más diverso que el establecido originalmente en 2018. Para los conductores, la señalización de cada carretera continúa siendo determinante para saber qué velocidad máxima está permitida.