República Checa se despide del Mundial 2026 con una goleada que no tiene excusa
El sueño mundialista de la República Checa terminó de la peor manera posible: una goleada 3-0 ante México en el Estadio Azteca que desnudó todas las limitaciones de un equipo que nunca encontró su versión en este torneo. Desde el primer partido, los checos adoptaron un planteamiento ultra defensivo que les quitó identidad y creatividad, y ante el anfitrión pagaron el precio de no tener recursos para proponer en ataque. Patrick Schick, su máxima figura, pasó prácticamente invisible durante toda la fase de grupos, incapaz de recibir balones en condiciones para hacer daño.
La historia de los checos en este Mundial se resume en un solo punto obtenido en tres partidos, sin goles anotados y con cuatro en contra, siendo eliminados en la fase de grupos por segunda Copa del Mundo consecutiva. El técnico Miroslav Koubek hereda las críticas de una selección que llegó a Norteamérica sin las herramientas ofensivas necesarias para competir a este nivel y que se despide sin haber dejado una sola actuación memorable. Para la afición checa, el regreso a casa es con la amarga sensación de que este grupo de jugadores desperdició la oportunidad de brillar en el escenario más grande del fútbol mundial.
