Ross “The Boss” Friedman nació el 3 de enero de 1954 en el Bronx, Nueva York. Su carrera comenzó en la banda Total Crudd, pero fue en 1973 cuando fundó junto a Andy Shernoff The Dictators, grupo que se convirtió en un referente del punk estadounidense. Con ellos grabó tres discos entre 1975 y 1978: The Dictators Go Girl Crazy!, Manifest Destiny y Bloodbrothers.
El salto al heavy metal
Tras una breve etapa en Francia con la banda Shakin’ Street, Friedman cofundó en 1980 Manowar, una agrupación que revolucionó el heavy metal con su estética épica y su sonido poderoso. Con Manowar grabó álbumes fundamentales como Battle Hymns (1982) y Into Glory Ride (1983), consolidando un estilo que influenció a generaciones de músicos.
Reconocimientos y legado
Su influencia fue reconocida con la inclusión en el Metal Hall of Fame, donde se destacó su papel como pionero en dos géneros distintos: el punk y el metal. Además, lideró su propio proyecto, Ross The Boss Band, con el que mantuvo viva la energía del heavy metal clásico.
Una despedida marcada por la lucha
El guitarrista había revelado recientemente su diagnóstico de ELA, enfermedad que afecta al sistema nervioso y limita progresivamente las funciones motoras. Su fallecimiento, apenas semanas después de hacerlo público, generó conmoción en la comunidad musical, que lo recuerda como un artista incansable y un innovador que supo unir mundos sonoros distintos.
Conclusión
Ross “The Boss” Friedman deja un legado que trasciende fronteras y géneros. Su capacidad para ser pionero tanto en el punk como en el metal lo convierte en una figura irrepetible. Hoy, la música despide a un guitarrista que hizo historia y que seguirá inspirando a quienes buscan autenticidad
