Senegal protagonizó la remontada más dolorosa del torneo y pagó el precio más cruel del Mundial 2026

Hay derrotas que duelen y hay derrotas que marcan generaciones, y la de Senegal ante Bélgica pertenece a la segunda categoría. Los Leones de la Teranga construyeron durante 60 minutos la actuación más completa de su campaña mundialista, con un 2-0 que parecía inamovible y una intensidad que había anulado completamente a uno de los equipos más talentosos del planeta. Habib Diarra abrió el marcador con una definición de clase y Sarr amplió la ventaja en lo que era la noche perfecta para una selección que necesitaba ganar para salvar el honor de un torneo decepcionante. En ese momento, nadie en el mundo habría apostado por Bélgica.

Lo que ocurrió después desafía toda lógica futbolística. En menos de 30 minutos y el tiempo extra, Lukaku y Tielemans desmontaron pieza por pieza lo que Senegal había construido con tanto esfuerzo, aprovechando el agotamiento físico y mental de unos africanos que vieron cómo su sueño se evaporaba minuto a minuto sin poder hacer nada para evitarlo. Las imágenes del banquillo senegalés al pitido final, con jugadores llorando abrazados y el técnico Pape Thiaw mirando al suelo sin palabras, fueron las más emotivas del día. Senegal se va de este Mundial habiendo mostrado en su último partido que tenía nivel para avanzar, y esa es precisamente la razón por la que esta eliminación duele tanto: no perdieron por ser peores, perdieron por no saber cerrar lo que ya tenían ganado.