Almada llega para resolver el problema que más le duele a River: la falta de creatividad y desequilibrio en el mediocampo

Eduardo Coudet llevaba meses buscando un jugador capaz de romper líneas, generar juego entre los espacios y marcar diferencias en los momentos más difíciles, y Thiago Almada reúne exactamente esas características. El mediocampista ofensivo de 25 años tiene todo lo que el Millonario necesita: velocidad con el balón, gambeta de potrero, visión para el último pase y capacidad goleadora desde segunda línea. Con él en cancha, River tendrá por primera vez en mucho tiempo un jugador capaz de inventarse algo de la nada cuando el partido está trabado, una cualidad que escaseaba peligrosamente en el plantel actual.

El contexto también lo hace más necesario si cabe: River atraviesa un momento complicado en el torneo local y necesita un golpe de timón anímico y futbolístico que reactive al equipo y a la afición. La llegada de un campeón del mundo con apenas 25 años, que eligió el Monumental por encima de una oferta económicamente superior del Flamengo, ya fue el primer mensaje de que algo grande está por pasar en Núñez. Con Otamendi, Acuña, Montiel y Correa como compañeros de generación mundialista y Almada como la chispa creativa que faltaba, River tiene por primera vez en años un plantel que puede pelear de igual a igual con cualquier equipo del continente.