Mes: julio 2026

El Gobierno de Guyana informó este lunes, a través de su Centro de Coordinación de Rescate Marítimo, que rescataron a 69 personas, recuperaron 27 cadáveres y localizaron la embarcación MV Barima que naufragó la noche del sábado con 179 viajeros, tras partir de Georgetown, por la costa del Atlántico Norte, hacia Port Kaituma.El primer ministro de Guyana, Mark Phillips, precisó que la cifra de personas a bordo aumentó de 133 a 179, después de revisar las imágenes grabadas durante el embarque del ferry.De los tripulantes que viajaban en la embarcación, 69 fueron rescatados con vida, se recuperaron 27 cadáveres y 83 personas continúan desaparecidas.

Fallo histórico: ordenan devolver millonaria suma tras hackeo a municipio de Nariñojulio 21, 20265:33 pmCompartir:El banco deberá responder por el fraude que permitió el retiro de más de $1.300 millones en cuentas oficiales del municipio.Noticias Nariño.El municipio de El Tambo, en Nariño, obtuvo un fallo a su favor en uno de los casos de fraude electrónico más relevantes recientes en Colombia. La Superintendencia Financiera ordenó al Banco Agrario reintegrar $1.310’904.772, recursos públicos que fueron sustraídos tras un hackeo a cuentas oficiales en abril de 2024.La decisión llega después de un proceso que se extendió por más de dos años, tiempo en el que el caso generó controversia y cuestionamientos a nivel local. Sin embargo, el fallo concluyó que la responsabilidad del fraude no recae en el municipio, sino en la entidad bancaria.Según el análisis del organismo de control, el sistema del banco detectó desde la primera operación irregular múltiples transacciones sospechosas y generó más de 30 alertas internas. A pesar de estas señales, no se adoptaron medidas oportunas para frenar el movimiento del dinero.El informe también evidenció que no se bloquearon las cuentas comprometidas ni se verificó adecuadamente la identidad del titular, lo que permitió la salida de los recursos sin controles efectivos. Esta omisión fue determinante para establecer la responsabilidad del banco.Más de 30 alertas ignoradas y $1.310 millones comprometidosEl fallo también tiene un impacto significativo en el ámbito local. Durante más de dos años, el alcalde Héctor Fajardo y la tesorera Yazmín Zamora fueron objeto de señalamientos por parte de algunos sectores de la comunidad, que los acusaban de presunta negligencia en el manejo de los recursos.Con esta decisión, ambos funcionarios quedan exonerados de cualquier responsabilidad, luego de que se comprobara que el fraude obedeció a fallas en los controles del sistema financiero y no a actuaciones indebidas desde la administración municipal.“Hoy se hace justicia. Nunca fuimos negligentes ni ladrones”, expresó el alcalde, quien calificó el fallo como una victoria para el municipio.El proceso también dejó en evidencia la disputa jurídica entre las partes. Mientras la entidad bancaria defendía su posición atribuyendo la responsabilidad al municipio, la defensa de El Tambo sostuvo que se trataba de un caso de falla en la debida diligencia del banco frente a un fraude detectado a tiempo.Más allá del caso puntual, la decisión envía un mensaje contundente: las entidades financieras tienen la obligación de actuar de manera inmediata ante alertas de fraude, especialmente cuando están en riesgo recursos públicos.Finalmente, el caso de El Tambo se consolida como un precedente en Colombia, al establecer que la responsabilidad en fraudes electrónicos no puede trasladarse automáticamente a los usuarios, en especial cuando existen evidencias de fallas en los protocolos de seguridad de las entidades bancarias.

El presidente del Senado, Honorio Henríquez, del Centro Democrático, invitó a una reunión de expresidentes y de líderes de los partidos políticos del país, con el propósito de dirimir las diferencias surgidas en los meses recientes en medio del proceso de transición en el Gobierno nacional y de la renovación del Congreso.Así, Henríquez convocó al líder de su partido, el expresidente Álvaro Uribe, al saliente mandatario Gustavo Petro y al jefe de Estado electo, Abelardo De La Espriella, quien se posesionará en el cargo el próximo viernes 7 de agosto.

Un grupo de casas flotantes permanecen varadas sobre cauces secos. El descenso del nivel del agua ha dejado al descubierto amplias franjas de las riberas y el sector del transporte fluvial se prepara para enfrentar dificultades. Los Países Bajos están acostumbrados a lidiar con el exceso de agua, pero ahora enfrentan el problema contrario: la escasez.Este jueves, el país declaró oficialmente una situación de escasez de agua y elevó su respuesta nacional frente a la sequía al Nivel 2. “Debido a la persistente sequía, está ingresando menos agua a nuestro país a través de la lluvia y los ríos, mientras que la demanda de agua sigue aumentando”, señaló el Ministerio de Infraestructura y Gestión del Agua en un comunicado.Los organismos gubernamentales y las empresas de suministro de agua evaluarán ahora qué medidas se necesita tomar para reducir el consumo. Entre ellas podrían figurar la reducción del bombeo de agua subterránea y una menor frecuencia en la operación de las esclusas fluviales para limitar la entrada de agua salada. El ministerio subrayó que el suministro de agua potable no se verá afectado, aunque recomendó a la población utilizarla “de manera consciente”.Las altas temperaturas obligan a los turistas a refugiarse bajo un paraguas en el Coliseo de Roma, Italia, el 24 de junio.Artículo relacionadoLa ola de calor sin precedentes que azotó Europa habría sido «prácticamente imposible» hace unas décadas. He aquí por qué“La situación es alarmante, y no lo digo a la

Una misión internacional liderada por el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia busca localizar y evaluar el estado de más de 200.000 barriles con residuos radiactivos hundidos en el Océano Atlántico entre 1946 y 1990. 22 de julio, 2026 | 11.32Agregar El Destape como fuente preferida en GoogleLos tiraron al océano hace 80 años y ahora temen sus consecuencias: comienza una misión histórica en FranciaEntre 1946 y 1990, más de 200.000 barriles que contenían residuos radiactivos fueron deliberadamente hundidos en las profundidades del Océano Atlántico por varios países europeos. Estos contenedores, sellados en betún o cemento, se depositaron en las llanuras abisales del noreste del Atlántico, a más de 4.000 metros de profundidad y a unos 600 kilómetros de la costa de Nantes, Francia. Ahora, ocho décadas después, una misión histórica busca localizar y evaluar el estado de estos barriles para determinar el impacto ambiental que pudieron haber generado en el ecosistema marino profundo.El verano pasado, una misión interdisciplinaria denominada NODSSUM, liderada por el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) en colaboración con el Instituto Francés de Investigación para la Explotación del Mar (Ifremer) , la Autoridad de Seguridad Nuclear y de Radioprotección (ASNR) y otros socios internacionales, se embarcó en una expedición de un mes para localizar y evaluar el estado de estos barriles sumergidos. La primera fase de la misión, que comenzó en junio de 2025, tuvo como objetivo cartografiar una zona de 6.000 kilómetros cuadrados del fondo marino utilizando sonar de alta resolución y el vehículo submarino autónomo UlyX, capaz de operar a profundidades superiores a los 4.000 metros.MÁS INFOCuriosidades¿Cuál es la profundidad máxima a la que llegó el ser humano en el océano?La sorpresa de la vida en las profundidadesAdemás de localizar los barriles, los científicos recogieron muestras de agua, sedimentos y fauna marina para analizar la presencia y el comportamiento de radionúclidos en el ecosistema profundo. Estas muestras permitirán evaluar los posibles efectos de los residuos radiactivos en la biodiversidad marina y en la dinámica de los ecosistemas abisales. Para garantizar la seguridad, se implementaron medidas de radioprotección a bordo del buque de investigación, incluyendo el monitoreo y control de las muestras e instrumentos desde su recogida hasta su análisis en laboratorios en tierra.Los datos recopilados durante esta primera expedición servirán para planificar una segunda misión que se centrará en el entorno inmediato de los barriles. Esta etapa implicó el uso de sumergibles tripulados o robots operados remotamente equipados con brazos mecánicos para observar directamente los barriles y tomar muestras en su proximidad. Las mediciones mostraron una leve contaminación radiactiva, que no supera la de algunas áreas contaminadas de Francia. Ahora, en una segunda fase, los investigadores se centraron en examinar algunos barriles con mayor detalle. «Pasamos de un enfoque macroscópico, a escala de área, a un enfoque centrado en puntos de interés específicos», explicó Patrick Chardon, especialista en los efectos de la radiactividad en el medio ambiente del CNRS-Universidad de Clermont-Auvergne.MÁS INFOCONTAMINACION AMBIENTALCausas y consecuencias de la contaminación ambiental: un análisis completo de los efectosEl hallazgo inesperado: vida entre los barrilesDurante esta segunda expedición, los científicos, en el sumergible Nautile, descendieron casi dos horas para observar los barriles y sus alrededores: «Fue una gran sorpresa comprobar que realmente había vida. Y el momento más emotivo fue cuando vimos el primer barril, después de años de trabajo. Vimos uno, luego dos, y después los vimos por todas partes porque había muchísimos», relató Chardon. La misión ha demostrado que a estas profundidades habitan numerosos organismos y que algunos barriles están repletos de vida, tras largas décadas ahí abajo. «Hay una belleza extraña y completamente incongruente en los barriles, que representan la contaminación causada por el ser humano», explicó Javier Escartín, geólogo marino del ENS-PSL-CNRS.MÁS INFODAÑO AMBIENTALContaminación del arroyo Ludueña: denuncian el vuelco sistemático de residuos peligrososUn problema que trasciende los barrilesPor desgracia, además de los barriles, los científicos encontraron la habitual basura humana de la que no se libra ni las zonas más recónditas de los océanos. La misión NODSSUM forma parte del proyecto PRIME RADIOCEAN, que busca comprender mejor los riesgos asociados con los residuos radiactivos en el medio marino y contribuir al desarrollo de políticas de gestión de residuos nucleares más seguras y sostenibles. Esta iniciativa marca un paso significativo en la evaluación de prácticas pasadas de eliminación de residuos nucleares y en la protección de los ecosistemas marinos profundos, mientras los científicos continúan analizando los datos recopilados para determinar el verdadero alcance del impacto ambiental de estos barriles que descansan en el fondo del Atlántico desde hace casi un siglo.WhatsappFacebookTwitterEmailTelegramLinkedinCiencia OCEANO FranciaUna misión internacional liderada por el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia busca localizar y evaluar el estado de más de 200.000 barriles con residuos radiactivos hundidos en el Océano Atlántico entre 1946 y 1990. 22 de julio, 2026 | 11.32Agregar El Destape como fuente preferida en GoogleLos tiraron al océano hace 80 años y ahora temen sus consecuencias: comienza una misión histórica en FranciaEntre 1946 y 1990, más de 200.000 barriles que contenían residuos radiactivos fueron deliberadamente hundidos en las profundidades del Océano Atlántico por varios países europeos. Estos contenedores, sellados en betún o cemento, se depositaron en las llanuras abisales del noreste del Atlántico, a más de 4.000 metros de profundidad y a unos 600 kilómetros de la costa de Nantes, Francia. Ahora, ocho décadas después, una misión histórica busca localizar y evaluar el estado de estos barriles para determinar el impacto ambiental que pudieron haber generado en el ecosistema marino profundo.El verano pasado, una misión interdisciplinaria denominada NODSSUM, liderada por el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) en colaboración con el Instituto Francés de Investigación para la Explotación del Mar (Ifremer) , la Autoridad de Seguridad Nuclear y de Radioprotección (ASNR) y otros socios internacionales, se embarcó en una expedición de un mes para localizar y evaluar el estado de estos barriles sumergidos. La primera fase de la misión, que comenzó en junio de 2025, tuvo como objetivo cartografiar una zona de 6.000 kilómetros cuadrados del fondo marino utilizando sonar de alta resolución y el vehículo submarino autónomo UlyX, capaz de operar a profundidades superiores a los 4.000 metros.MÁS INFOCuriosidades¿Cuál es la profundidad máxima a la que llegó el ser humano en el océano?La sorpresa de la vida en las profundidadesAdemás de localizar los barriles, los científicos recogieron muestras de agua, sedimentos y fauna marina para analizar la presencia y el comportamiento de radionúclidos en el ecosistema profundo. Estas muestras permitirán evaluar los posibles efectos de los residuos radiactivos en la biodiversidad marina y en la dinámica de los ecosistemas abisales. Para garantizar la seguridad, se implementaron medidas de radioprotección a bordo del buque de investigación, incluyendo el monitoreo y control de las muestras e instrumentos desde su recogida hasta su análisis en laboratorios en tierra.Los datos recopilados durante esta primera expedición servirán para planificar una segunda misión que se centrará en el entorno inmediato de los barriles. Esta etapa implicó el uso de sumergibles tripulados o robots operados remotamente equipados con brazos mecánicos para observar directamente los barriles y tomar muestras en su proximidad. Las mediciones mostraron una leve contaminación radiactiva, que no supera la de algunas áreas contaminadas de Francia. Ahora, en una segunda fase, los investigadores se centraron en examinar algunos barriles con mayor detalle. «Pasamos de un enfoque macroscópico, a escala de área, a un enfoque centrado en puntos de interés específicos», explicó Patrick Chardon, especialista en los efectos de la radiactividad en el medio ambiente del CNRS-Universidad de Clermont-Auvergne.MÁS INFOCONTAMINACION AMBIENTALCausas y consecuencias de la contaminación ambiental: un análisis completo de los efectosEl hallazgo inesperado: vida entre los barrilesDurante esta segunda expedición, los científicos, en el sumergible Nautile, descendieron casi dos horas para observar los barriles y sus alrededores: «Fue una gran sorpresa comprobar que realmente había vida. Y el momento más emotivo fue cuando vimos el primer barril, después de años de trabajo. Vimos uno, luego dos, y después los vimos por todas partes porque había muchísimos», relató Chardon. La misión ha demostrado que a estas profundidades habitan numerosos organismos y que algunos barriles están repletos de vida, tras largas décadas ahí abajo. «Hay una belleza extraña y completamente incongruente en los barriles, que representan la contaminación causada por el ser humano», explicó Javier Escartín, geólogo marino del ENS-PSL-CNRS.MÁS INFODAÑO AMBIENTALContaminación del arroyo Ludueña: denuncian el vuelco sistemático de residuos peligrososUn problema que trasciende los barrilesPor desgracia, además de los barriles, los científicos encontraron la habitual basura humana de la que no se libra ni las zonas más recónditas de los océanos. La misión NODSSUM forma parte del proyecto PRIME RADIOCEAN, que busca comprender mejor los riesgos asociados con los residuos radiactivos en el medio marino y contribuir al desarrollo de políticas de gestión de residuos nucleares más seguras y sostenibles. Esta iniciativa marca un paso significativo en la evaluación de prácticas pasadas de eliminación de residuos nucleares y en la protección de los ecosistemas marinos profundos, mientras los científicos continúan analizando los datos recopilados para determinar el verdadero alcance del impacto ambiental de estos barriles que descansan en el fondo del Atlántico desde hace casi un siglo.WhatsappFacebookTwitterEmailTelegramLinkedinCiencia OCEANO Francia