Chucho Martinez.
Colombia está en el centro de la atención por su ubicación geográfica estratégica como bisagra de América del sur con el norte. De ahí, la preocupación de los EEUU.
Perdieron Uribe y los partidos tradicionales que desaparecen de la vida política, queda vigente el Pacto histórico. Ganó la estrategia comunicacional de Abelardo que es la misma sensorial de Rodolfo Hernández perfeccionada. De la cual no aprendió el Pacto.
Las encuestas no perdieron porque no alcanzaron a medir el trasteo de votos de los partidos tradicionales que traicionaron a Paloma y se fueron donde Abelardo.
Las encuestas pusieron al Pacto a dormir en los laureles, que burocratizaron la política de izquierda.
Nuevamente aparecen formularios E-14 alterados por los jurados de votación que favorecen a Abelardo como punta del hilo que jalan Petro y Cepeda para desconocer el resultado del preconteo y solo aceptar el escrutinio como acto legal. Grave que amenacen con movilizaciones para defender su victoria que la llaman “minga” y por su parte Abelardo advierta que hará respetar los resultados por la razón o por la fuerza.
El Pacto Nariño, teniendo tanto funcionario en el gobierno central y regional, embajadores, congresistas e institutos obtuvo casi la misma votación que Petro hace 4 años (38 mil votos más), eso habla mal de su compromiso con la causa. Deben bajarse de su arrogancia y tacañería para diseñar al menos una buena estrategia comunicacional.
Las nuevas técnicas comunicacionales están imponiendo el mensaje corto, imaginativo y subliminal más que el argumentativo.
Para la segunda vuelta, está pendiente la decisión de Fajardo, Claudia y Juan Daniel Oviedo se aparta del apoyo de Paloma a Abelardo. Será más intensa y agresiva, ganará quien capture los votos del centro, abstencionismo e indecisos. Pues en la primera vuelta se vota por preferencias y en la segunda por quien va a ganar, el voto es más útil.
No hay nada seguro hasta las elecciones que es la verdadera encuesta.
El entorno cercano a Cepeda, no permite que vea más allá de la izquierda y del mismo Petro, de ahí que esté en riesgo la continuidad del cambio. Ya Lenin advertía que el problema no radica tanto en hacer la revolución como en mantenerse en ella. Amanecerá y veremos dijo el barítono de la iglesia de San Juan.
