Bosnia llega al partido más importante de su historia mundialista sin nada que perder y todo por ganar
Los Zmajevi llegaron a este Mundial como uno de los equipos más desconocidos del torneo y se colaron en dieciseisavos con una campaña modesta pero suficiente: empate ante Canadá, derrota ante Suiza y victoria 3-1 ante Qatar con la que aseguraron cuatro puntos y el boleto como mejor tercero del Grupo B. Ahora enfrentan al anfitrión en el San Francisco Bay Area Stadium, un escenario que sobre el papel parece imposible para un país de apenas 3.5 millones de habitantes que disputa solo su segunda Copa del Mundo en la historia. Sin embargo, este Mundial 2026 ya ha demostrado una y otra vez que los papeles no se juegan solos.
El gran símbolo de esta selección es Edin Džeko, el delantero de 40 años que podría estar disputando el último partido de su carrera mundialista con la camiseta de Bosnia. El ex Manchester City y Roma llega con el hambre de quien lleva décadas siendo el mejor jugador de su país y nunca ha podido brillar en una Copa del Mundo a la altura de su talento. Junto a Ermedin Demirovic como socio ofensivo y con el técnico Sergej Barbarez construyendo un bloque defensivo que puede frustrar a cualquier rival, Bosnia sueña esta noche en California con el golpe más grande de su historia. Si Estados Unidos vuelve a mostrar las grietas defensivas que expuso ante Turquía, los bosnios tienen los recursos para aprovecharlo.
