La violencia contra líderes sociales vuelve a generar preocupación en el Cauca. Una lideresa defensora de los derechos humanos y su pareja fueron asesinados en el municipio de Cajibío, en medio de un escenario marcado por la presencia y accionar de grupos armados ilegales. La víctima había expresado públicamente su preocupación por la situación de seguridad y había cuestionado las acciones de las disidencias que operan en el departamento.
El asesinato de la pareja ha causado consternación entre habitantes y organizaciones sociales de Cajibío, quienes nuevamente hicieron un llamado a las autoridades para fortalecer las medidas de protección para las comunidades y los defensores de derechos humanos. De acuerdo con la información conocida sobre el caso, ambos habían asumido una postura crítica frente a las actuaciones de las estructuras armadas que mantienen presencia en diferentes zonas del Cauca.
La lideresa se había caracterizado por su trabajo en defensa de las comunidades y por denunciar las dificultades que enfrentan los habitantes de esta región debido al conflicto armado. Su posición frente a las disidencias habría aumentado su nivel de exposición y preocupación por la seguridad, especialmente en un territorio donde las comunidades rurales han denunciado amenazas, presiones y restricciones a su movilidad.
La situación de violencia en Cajibío se suma a la grave crisis de seguridad que atraviesa el Cauca. En los últimos meses, diferentes comunidades han manifestado su temor ante el accionar de grupos armados y han insistido en que la población civil no debe quedar atrapada en medio de las confrontaciones. En abril de 2026, por ejemplo, una ola de ataques en Cajibío dejó numerosas víctimas civiles y provocó fuertes llamados de las comunidades para ser excluidas del conflicto.
El caso vuelve a poner sobre la mesa las dificultades que enfrentan los líderes sociales que realizan labores de defensa de los derechos humanos en zonas afectadas por el conflicto. Para las organizaciones sociales, estos hechos representan un grave golpe al trabajo comunitario y generan temor entre quienes continúan denunciando las condiciones de seguridad y las vulneraciones que afectan a la población.
La frase “no queremos que nos masacren”, expresada en medio de las denuncias de las comunidades, refleja el temor que existe entre habitantes del departamento frente a una nueva escalada de violencia. Los pobladores han insistido en que su principal petición es poder permanecer en sus territorios sin ser señalados, amenazados o utilizados por los actores armados.
Las autoridades deberán esclarecer quiénes estarían detrás del doble homicidio y determinar las circunstancias en las que ocurrió el crimen. Mientras avanzan las investigaciones, organizaciones defensoras de derechos humanos han pedido garantías para los líderes y comunidades que permanecen en las zonas más afectadas por la presencia de grupos armados.
El asesinato de la lideresa y su pareja deja nuevamente una profunda preocupación en Cajibío y en todo el Cauca, donde persiste el reclamo de las comunidades por mayor protección, presencia institucional y garantías para ejercer la defensa de los derechos humanos sin poner en riesgo la vida.
