El hombre permaneció atrapado junto a su hijo Salomón, de apenas dos meses y medio, tras el colapso de las Torres del Limonar. La tragedia también le arrebató a su esposa y a su cuñado.

La historia de Juan David Gómez, de 29 años, se convirtió en uno de los relatos más conmovedores tras el terremoto que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto de 2026.

El hombre quedó atrapado bajo los escombros de las Torres del Limonar, en el sur de Cali, mientras sostenía en sus brazos a su hijo Salomón, un bebé de apenas dos meses y medio. Durante las horas que permaneció sepultado, su principal objetivo fue mantener con vida al pequeño y conseguir que los equipos de rescate los encontraran. 

“Estoy con un bebé”: el grito que permitió encontrarlos

Juan David recordó que, cuando comenzó el terremoto, intentó evacuar el edificio con su hijo. En medio del caos llegó hasta la primera planta, pero antes de alcanzar la salida la estructura colapsó.

Padre e hijo quedaron atrapados entre concreto, polvo y restos de la edificación.

Aunque tenía heridas en diferentes partes del cuerpo, Juan David aseguró que en ese momento prácticamente no sentía dolor. Su atención estaba concentrada en Salomón, a quien mantenía sobre su pecho.

En medio de la oscuridad comenzó a pedir ayuda a gritos:

“¡Auxilio, estoy con un bebé!”

El llamado permitió que los organismos de socorro localizaran el punto donde se encontraban. El rescate de ambos se convirtió en una de las escenas más recordadas de la emergencia. 

La tragedia que vino después

Sobrevivir al colapso no significó que Juan David hubiera dejado atrás la tragedia.

Su esposa, Valentina Vanegas, de 39 años, y su hermano Juan Esteban también intentaron salir del edificio, pero quedaron atrapados bajo los escombros. Ambos fueron encontrados sin vida días después. 

Juan David ha contado que todavía intenta comprender cómo, en cuestión de segundos, perdió a la mujer con la que había construido su familia.

Mientras enfrenta el duelo, el cuidado de Salomón se convirtió en una de sus principales razones para continuar.

Salomón, símbolo de esperanza

El bebé permaneció junto a su padre durante el tiempo que estuvieron atrapados. Juan David recuerda que Salomón prácticamente no lloró durante el encierro y que volvió a hacerlo cuando finalmente sintió el aire y el movimiento de los equipos de rescate. 

Para su padre, la supervivencia del niño representa algo más que un rescate exitoso. Considera que Salomón se convirtió en un símbolo de esperanza para quienes seguían las labores de búsqueda entre los restos de las Torres del Limonar.

“Es un bebé muy valiente”, relató Juan David al recordar aquellos momentos.

Una nueva vida con un propósito

Después de la tragedia, Juan David decidió transformar parte del apoyo recibido en una iniciativa para ayudar a otras personas.

El sobreviviente anunció la creación de la Fundación Salomón Gómez Vanegas, que llevará el nombre de su hijo y servirá también para mantener viva la memoria de Valentina. La organización busca apoyar a niños y familias que atraviesen situaciones de necesidad. 

Para Juan David, reconstruir su vida no será sencillo. Sin embargo, asegura que la experiencia le cambió la manera de entender el tiempo, la familia y las prioridades.

Ahora, mientras continúa recuperándose de las heridas y del impacto emocional de la tragedia, concentra sus esfuerzos en criar a Salomón y mantener vivo el recuerdo de la mujer que fue su esposa.

La historia de ambos quedó marcada por uno de los episodios más dramáticos del terremoto: un padre que permaneció atrapado bajo toneladas de concreto con su bebé en brazos y que, contra todo pronóstico, logró salir con vida.