De Bruyne llega a su último partido de grupos con Bélgica bajo la presión de una carrera mundialista sin brillo colectivo
A sus 34 años y jugando en el Napoli, Kevin De Bruyne atraviesa en este Mundial 2026 uno de los momentos más incómodos de su carrera internacional. El mediocampista considerado por muchos como el mejor de su generación ha sido incapaz de elevar a una Bélgica que solo ha marcado un gol en dos partidos, y ese tanto fue un autogol rival. De Bruyne ha seguido siendo el conductor del juego, con su visión periférica y sus pases precisos de siempre, pero sin un Lukaku efectivo delante ni compañeros que transformen las ocasiones en goles, su brillantez individual no ha alcanzado para marcar la diferencia.
Esta noche ante Nueva Zelanda puede ser su última gran oportunidad de salvar un torneo que se está convirtiendo en la herida más dolorosa de una generación belga que llegó a lo más alto en 2018 con el tercer puesto en Rusia y nunca pudo repetirlo. De Bruyne ha disputado cuatro Mundiales y en ninguno ha podido levantar el trofeo con Bélgica, y a su edad este podría ser el último. El jugador que dejó una huella histórica en el Manchester City necesita esta noche en Vancouver que su equipo despierte de una vez y le dé la oportunidad de demostrar que su nombre merece estar junto a los grandes de la historia mundialista.
