Plazas como Paloquemao y La Perseverancia son espacios donde se encuentran la gastronomía y la tradición. Frutas andinas, hierbas medicinales, carnes y platos típicos conviven en un ambiente lleno de colores y aromas.
Estos mercados no solo venden alimentos; transmiten conocimiento. Los vendedores explican cómo preparar ingredientes, recomiendan recetas y comparten historias. Es una forma de cultura oral que se mantiene viva.
Visitar estos lugares es entender la relación de la ciudad con el campo y con su diversidad regional.
