😎No inventamos nada; solo estamos aprendiendo a copiar a los mejores.La ingeniería humana es, básicamente, un plagio de la naturaleza. Si un Halcón Peregrino no tuviera esos pequeños «tornillos» óseos en su nariz, moriría asfixiado en segundos durante su caída libre. A 380 km/h, el aire entra con tanta fuerza que crearía una barrera de presión insuperable; sus pulmones simplemente estallarían como globos.En los años 50, los ingenieros de los primeros aviones de combate supersónicos se volvieron locos intentando descifrar por qué los motores se apagaban a altas velocidades. ¿La solución? Copiaron exactamente el diseño de la nariz del halcón. Si miras el cono de entrada de un motor de jet SR-71 Blackbird, verás el mismo diseño que este pájaro ha usado por milenios.Estos conos óseos se llaman tubérculos. Su función es romper las ondas de choque del aire, creando una turbulencia que frena el flujo justo antes de que entre al sistema respiratorio. Es hardware biológico de precisión absoluta.

Por Oscar Paz