El problema no siempre es la falta de tiempo

Muchas personas retrasan tareas porque parecen demasiado difíciles. Otras las posponen porque no saben por dónde empezar. La solución puede consistir en reducir el tamaño de la primera acción.

Utiliza la regla de los cinco minutos

Comprométete a trabajar solamente durante cinco minutos. El objetivo inicial consiste en comenzar. Después, puedes decidir si continúas.

Divide las tareas

Una tarea enorme puede generar resistencia. Divídela en acciones pequeñas y concretas. Por ejemplo, abre el documento antes de comenzar a redactar.

Elimina decisiones innecesarias

Prepara previamente los materiales que necesitarás. Así podrás comenzar inmediatamente cuando llegue el momento.

Establece una hora de inicio

No escribas solamente “hacer trabajo”. Indica una hora específica para comenzar. Una instrucción concreta facilita pasar de la intención a la acción.

No esperes motivación

La motivación puede aparecer después de comenzar. Por eso, crea sistemas que funcionen incluso durante los días difíciles. La constancia supera muchas veces a la inspiración.