La motivación cambia

Nadie mantiene el mismo nivel de motivación todos los días. Esperar inspiración constante puede dificultar la creación de hábitos. Por eso, conviene depender menos del estado de ánimo.

Define una razón

Pregúntate por qué necesitas estudiar. Una razón concreta puede ayudarte a mantener el rumbo. Escríbela y colócala cerca de tu espacio de estudio.

Empieza pequeño

No necesitas completar toda una unidad inmediatamente. Comienza con diez minutos de concentración. Después, aumenta gradualmente el tiempo.

Crea una recompensa

Relaciona una tarea terminada con una actividad agradable. Puedes escuchar música, caminar o disfrutar de un descanso. La recompensa debe llegar después del esfuerzo.

Estudia siempre a una hora similar

Las rutinas reducen la necesidad de tomar decisiones constantemente. Con el tiempo, comenzar puede convertirse en una acción automática.

Celebra el progreso

No esperes hasta conseguir el resultado final. Reconoce cada sesión completada. El progreso pequeño también demuestra disciplina.