Bélgica llega a octavos por la puerta de atrás y nadie en el mundo del fútbol puede explicar cómo siguen vivos
Hay clasificaciones que generan euforia y hay clasificaciones que generan alivio mezclado con vergüenza, y la de Bélgica ante Senegal fue claramente de las segundas. Los Diablos Rojos necesitaron remontar un 0-2 en contra, aguantar 30 minutos de tiempo extra y convertir un penalti en el último suspiro para sobrevivir a una selección africana sin puntos en la fase de grupos que los tuvo dominados durante la mayor parte del partido. La imagen de un equipo con De Bruyne, Lukaku y Doku perdiendo ante Senegal hasta el minuto 80 es un reflejo fiel de todo lo que ha fallado en esta campaña mundialista que debería haber sido brillante y que ha sido un constante sufrimiento.
Lo que más inquieta de cara a los octavos ante Estados Unidos es que Bélgica no ha encontrado su versión durante casi ningún momento del torneo, y sus clasificaciones han dependido más de los milagros individuales y la fortuna que de un juego colectivo convincente. De Bruyne apareció tarde, Lukaku tardó demasiado en recordar que es el máximo goleador histórico de su selección y la defensa ha mostrado grietas enormes en cada partido. Enfrentar al anfitrión con el impulso de su afición en ese estado de forma es una misión que sobre el papel parece complicada. Bélgica está viva, sí, pero la pregunta que nadie puede responder es durante cuánto tiempo más puede sobrevivir jugando así en un Mundial que no perdona.
